¿Qué es el techo de cristal? Y cómo eliminarlo.
¿Qué es el techo de cristal?
El techo de cristal es una
barrera invisible contra la que chocan las mujeres cuando
intentan progresar en su carrera profesional, incluso cuando están igual o
mejor cualificadas que sus compañeros, impidiéndoles así alcanzar altos cargos
dentro de las organizaciones privadas y públicas y la política.
Esta barrera es invisible
porque no hay unas normas, leyes o códigos específicos que se impongan a las
mujeres para limitarlas profesionalmente, sino que se trata de normas no
escritas, muchas veces (si no siempre) derivadas de estereotipos y
construcciones socioculturales, que atribuyen ciertas características y roles a
hombres y mujeres y lo que se espera de ellos, tanto en el ámbito profesional
como en el privado.
El significado de
techo de cristal es por tanto metafórico y representa esos obstáculos
presentes, en mayor o menor medida, en todas las sociedades del planeta.
Primera vez que apareció este concepto
Aunque gracias a las
reivindicaciones del feminismo en años recientes, el concepto
del techo de cristal se ha hecho más conocido y se oye con más frecuencia, lo
cierto es que es un término que lleva presente años en diversos estudios
sociológicos y de género.
La primera vez que se habló
del techo de cristal fue en 1978, por la consultora laboral estadounidense,
Marilyn Loden, que argumentó entonces que las mujeres no podían ascender en el
mundo laboral, debido a una cultura que obstaculizaba sus aspiraciones y que no
fomentaba la equidad en oportunidades.
Unos años más tarde, en 1986,
Carol Hymowitz y Timothy D. Schellgardt, acuñarían el término en un artículo
publicado en el Wall Street Journal, en el que definirían las glass
ceiling barriers (barreras de techo de cristal) como los
obstáculos que encuentran las mujeres para ascender en el mundo de los negocios.
Desde la primera vez que se
empleó esta metáfora hasta nuestros días, han pasado más de 40 años. Y aunque
se han hecho progresos para eliminar las causas que provocan el techo de
cristal y la brecha de género que éste genera, lo cierto es que aún
queda mucho camino hasta lograr la igualdad en el ámbito laboral.
Factores que explican actualmente la existencia de un techo de cristal en el ámbito laboral
Los roles de género que se le
atribuyen a la mujer y al hombre son uno de los factores que general el techo del cristal. Todavía
hoy, ya en la tercera década del siglo XXI, el cuidado del hogar y la familia
son funciones y responsabilidades atribuidas a las mujeres, lo que lleva a unas
tasas muy bajas de corresponsabilidad en los hogares. Son las mujeres las que
acaben recurriendo a reducciones de jornada para poder atender a sus hijos o
familiares dependientes.
Este hecho lleva, como
consecuencia, a creer que los hombres se implican más con la empresa y el
trabajo que las mujeres, y por tanto los primeros se ausentarán menos del
trabajo que las segundas. Algo que los datos desmienten, puesto que las
ausencias laborales son más o menos las mismas en ambos géneros, si bien las
causas sí difieren.
Por otro lado, la cultura
empresarial sigue estando predominantemente masculinizada, lo que deja muchas
veces a las mujeres fuera de las redes de trabajo y contactos necesarias para avanzar
profesionalmente. Pensemos en esas reuniones fuera del horario laboral que se
hacen por la tarde o noche, y sumemos lo que hemos dicho en los párrafos
anteriores.
En relación a esto, cuando la
mayoría de empresas están dirigidas por hombres, se tiende a contratar o
ascender a otros hombres, lo que contribuye al prejuicio de que las mujeres no
están capacitadas para liderar. Como en una pescadilla que se muerde la cola,
tener menos mujeres en cargos directivos o puestos de mando, provoca que se
asciendan o se contraten menos mujeres a su vez (salvo que la empresa tenga
implementada alguna medida orientada a corregirlo).
Todo esto, junto a otros estereotipos
que deben enfrentar sólo las mujeres, lleva que ellas deban demostrar el doble
para poder ascender en el ámbito laboral, aun cuando están igual o mejor
cualificadas y han logrado más méritos que sus compañeros.
No hace falta decir que todos estos
prejuicios que alimentan el techo de cristal, comienzan en la educación que
recibimos ya desde la infancia.
Consecuencias de la existencia de una «barrera
invisible laboral» para las mujeres
Son varias las consecuencias
provocadas por esa barrera invisible presente en el mundo laboral.
Por un lado, la imposibilidad para
las mujeres de progresar profesionalmente y alcanzar cargos de responsabilidad
y directivos. En 2018, el número de directoras de empresas sólo llegó al 36% en
España, mientras que a nivel mundial no alcanza más que el 12%.
Otra consecuencia es que las
mujeres tienen, en general, menos poder adquisitivo. La brecha salarial es un
hecho, en parte derivado de no alcanzar posiciones más altas, en parte porque
son más las mujeres que reducen su jornada o trabajan a tiempo parcial para
poder atender a los hijos. Esto, además, afecta también a sus futuras
pensiones.
¿Cómo se rompe el techo de cristal? ¿Es
únicamente una labor de las mujeres?
El techo de cristal solo se
puede romper con toda la sociedad poniendo de su parte, puesto que no es una
labor que solo dependa de las mujeres. Y aunque parte de la responsabilidad
recae sobre las administraciones públicas, las entidades privadas también
deben implicarse creando entornos de trabajo donde mujeres y hombres sean
tratados en función de sus logros y su trayectoria profesional, sin que pesen
prejuicios o sesgos de género.
La educación tiene también un
papel fundamental en ello. Si queremos romper con los roles de género respecto
al trabajo y la familia, es desde la base donde debemos empezar los cambios.
¿Qué pueden hacer las empresas para impulsar la
igualdad de género?
Las empresas pueden y tienen
la capacidad de impulsar la igualdad de género de muchas maneras.
Por ejemplo, se puede promover
la corresponsabilidad facilitando la conciliación familiar tanto para hombres
como para mujeres en la misma medida. Pasar las reuniones de negocios dentro
del horario laboral, para que las mujeres no queden fuera de esas redes
profesionales. Apostar por modelos de trabajo basados en la productividad y la
flexibilidad horaria, que lleven a lograr una mejor conciliación.
También pueden incluir en la
plantilla a un agente de igualdad de género que asesore y ayude en la promoción de
medidas encaminadas a lograr la igualdad real y a reconocer dónde se producen
las desigualdades.
Otras medidas que pueden tomar
las empresas es tener consejos administrativos paritarios o políticas de
contratación que dejen fuera los sesgos de género.
Ejemplos de techos de cristal que han sido
traspasados
Como decíamos al comienzo, aún
queda un largo camino por andar para acabar por completo con esos techos de
cristal presentes no solo en las empresas, sino también en otros sectores. Sin
embargo, el camino ya hemos comenzado a andarlo, como muestran estos ejemplos
de techo de cristal roto por mujeres en su momento:
- Rosa Menéndez es,
desde 2017, la presidenta del Consejo Superior de Investigaciones
Científicas (CSIC), en el que trabaja desde 1979, habiendo ocupado los
cargos de vicepresidenta, delegada institucional y directora de uno de sus
institutos.
- Catherine de Bolle es
la directora ejecutiva actual de Europol, cargo que asumió en 2018,
previamente había sido la comisaria general de la policía federal de
Bélgica.
- María Jesús Catalá Bueras es
la directora territorial de CaixaBank en Andalucía Occidental.
- Gracia Catalina Piñero es la directora de Programa Minerva, una aceleradora de proyectos tecnológicos.
Por su parte, también hay
empresas que han implementado medidas para acabar con el techo de cristal, como
por ejemplo Naturgy, que logró que el 30% de su plantilla esté
formado por mujeres. O BBVA que cuenta con diferentes
iniciativas orientadas tanto a mejorar las proyecciones profesionales de sus
trabajadoras, con un programa de Speed Networking o su programa Hight Potential
Woman, así como a fomentar la corresponsabilidad facilitando la conciliación
familiar para hombres y mujeres, como el cierre de todos sus centros a las 19h.
Adaptado de un artículo de Helena Ramírez publicado en
protecciondatos-lopd.com

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